Hoy les traigo una entrada muy especial para la presentación del "Reto Amistoso #201" organizado por Lola del blog "El Refugio de Lirtea” porque tiene que ver con la idea que originó toda esta aventura tejeril de estos últimos meses.
Desde hace bastante tiempo que tenía ganas de transformar una bufanda antigua en gorro. La bufanda la tejí hace muchos años durante un periodo que hacía bufandas largas y delgadas. Me gustaba que dieran varias vueltas para usarlas con sweaters.
Hice varias, pero había una jaspeada que la usé poco. Era corta y tenía otras que me gustaban más.
A la lana le tenía fe como gorro porque había hecho un cintillo con restos de ese ovillo que usé muchísimo. La idea del gorro seguía presente, pero el tiempo pasó y la bufanda quedó abandonada esperando algún día su turno.
Hace unos meses la idea volvió. Desarmé una parte, pero me sentía tan insegura, que preferí ensayar primero con otra lana que fue un completo desastre. La lana era muy rústica y yo estaba demasiado torpe. Al final me desanimé y dejé todo para más adelante.
Pasadas unas semanas volví a la carga. ¡No me la iba a ganar tan fácil, jeje! 🤭
Compré una lana lisa, unos palillos gruesos y me puse a practicar. Muchos videos de YouTube más tarde, logré vencer mis miedos y tejer 3 gorros que ya vieron en entradas anteriores.
Ahora, con más confianza estaba lista para retomar la idea original. Hay que ver lo insegura que se puede poner si no se practica.
Como la lana era más delgada que mis anteriores experimentos, cambié a palillos N° 4 y después de mucho pensar el punto y con cuantos saldría un gorro para mí, al final me decidí por 91 puntos y elástico 2/1 para todo el gorro...
24 cm de alto más tarde, comencé las disminuciones que hice en dos partes. Primero, disminuí en todos los puntos, quedan 47, tejí una vuelta de revés. Luego, otra vez disminuí en todos los puntos y una vuelta de revés.
Pasé los 25 puntos restantes a una hebra de lana doble y fruncí bien apretado. Cosí el lateral y listo.
Al principio, me preocupaba que la lana no alcanzara para el gorro completo, pero de hecho me sobró y hasta salió otro que mezclé con negro.
Lo mejor es que pude dar vida a esta lana que tenía guardada hace tanto tiempo. Ahora tengo dos gorros para lucir y una bufanda menos en el cajón de los pendientes. 🙂
La invito a visitar en este enlace los trabajos que se presentan este mes. Muchas gracias a la organizadora por proponer este tema que anima a retomar antiguos proyectos y por fin poderlos terminar.
También me gustaría participar en "Craftlandia Challenge 28" organizado en el blog de Mia, que en esta oportunidad, nos invita a crear con el tema "OTOÑO O TODO VALE". Son unos gorros perfectos para media estación. El enlace lo puedes encontrar AQUÍ.
Y aprovecho la oportunidad para unirme a The Outlawz Anything but a Card – Septiembre. Creo que este trabajo amerita compartirlo en varios retos. Ver materializada esta idea que tenía en mente hace tanto tiempo y que me costó tanto realizar me llenó de satisfacción.
Desde hace bastante tiempo que tenía ganas de transformar una bufanda antigua en gorro. La bufanda la tejí hace muchos años durante un periodo que hacía bufandas largas y delgadas. Me gustaba que dieran varias vueltas para usarlas con sweaters.
Hice varias, pero había una jaspeada que la usé poco. Era corta y tenía otras que me gustaban más.
A la lana le tenía fe como gorro porque había hecho un cintillo con restos de ese ovillo que usé muchísimo. La idea del gorro seguía presente, pero el tiempo pasó y la bufanda quedó abandonada esperando algún día su turno.
Hace unos meses la idea volvió. Desarmé una parte, pero me sentía tan insegura, que preferí ensayar primero con otra lana que fue un completo desastre. La lana era muy rústica y yo estaba demasiado torpe. Al final me desanimé y dejé todo para más adelante.
| Esta fue la lana del desastre... |
Pasadas unas semanas volví a la carga. ¡No me la iba a ganar tan fácil, jeje! 🤭
Compré una lana lisa, unos palillos gruesos y me puse a practicar. Muchos videos de YouTube más tarde, logré vencer mis miedos y tejer 3 gorros que ya vieron en entradas anteriores.
Ahora, con más confianza estaba lista para retomar la idea original. Hay que ver lo insegura que se puede poner si no se practica.
Como la lana era más delgada que mis anteriores experimentos, cambié a palillos N° 4 y después de mucho pensar el punto y con cuantos saldría un gorro para mí, al final me decidí por 91 puntos y elástico 2/1 para todo el gorro...

24 cm de alto más tarde, comencé las disminuciones que hice en dos partes. Primero, disminuí en todos los puntos, quedan 47, tejí una vuelta de revés. Luego, otra vez disminuí en todos los puntos y una vuelta de revés.
Pasé los 25 puntos restantes a una hebra de lana doble y fruncí bien apretado. Cosí el lateral y listo.
Al principio, me preocupaba que la lana no alcanzara para el gorro completo, pero de hecho me sobró y hasta salió otro que mezclé con negro.
Lo mejor es que pude dar vida a esta lana que tenía guardada hace tanto tiempo. Ahora tengo dos gorros para lucir y una bufanda menos en el cajón de los pendientes. 🙂
La invito a visitar en este enlace los trabajos que se presentan este mes. Muchas gracias a la organizadora por proponer este tema que anima a retomar antiguos proyectos y por fin poderlos terminar.
También me gustaría participar en "Craftlandia Challenge 28" organizado en el blog de Mia, que en esta oportunidad, nos invita a crear con el tema "OTOÑO O TODO VALE". Son unos gorros perfectos para media estación. El enlace lo puedes encontrar AQUÍ.
Y aprovecho la oportunidad para unirme a The Outlawz Anything but a Card – Septiembre. Creo que este trabajo amerita compartirlo en varios retos. Ver materializada esta idea que tenía en mente hace tanto tiempo y que me costó tanto realizar me llenó de satisfacción.
| ¡Gracias por leer y hasta pronto! |





No hay comentarios:
Publicar un comentario